C85-ARRESTO DOMICILIARIO
Zayd le hizo el amor varias veces más durante esa noche larga y ardiente. Era como si no pudiera saciarse de ella. Cada vez que pensaba que ya había terminado, volvía a endurecerse al sentir su cuerpo cálido y estrecho, y la tomaba de nuevo con esa mezcla de hambre insaciable y control oscuro.
Mariam gemía su nombre con voz débil, exhausta, hasta que finalmente, casi al amanecer, le suplicó piedad entre lágrimas de placer abrumador.
—Zayd… por favor… no puedo más… —susur