C47-DOS FRENTES.
C47-DOS FRENTES.
Riad seguía su ritmo desde el ventanal del piso cuarenta y dos.
La ciudad no esperaba a nadie. Los edificios de cristal reflejaban el sol de la mañana, las avenidas se llenaban de movimiento, las grúas de construcción giraban en el horizonte.
Todo normal. Todo en su lugar.
Pero Zayd no veía nada de eso.
Estaba de pie frente al cristal con las manos en los bolsillos y la mente en otro sitio, en un hammam, en una boca que había respondido al beso con una honestidad que ninguna fr