C31-ERES MÍA.
C31-ERES MÍA.
Mariam se quedó inmóvil contra el mostrador de cristal, con el mameluco todavía apretado entre los dedos. El calor que emanaba el cuerpo de Zayd borraba por completo la eficiencia del aire acondicionado de la tienda y eso tuvo un efecto en ella, le aceleró el pulso.
—Lo hiciste a propósito —le reprochó, entornando los ojos azules—. Mandaste a cerrar la tienda no para comprar con tranquilidad, sino para esto. Para acorralarme.
Zayd no negó la acusación.
En su lugar, elevó la mano y