C105- SIGUE EN RIAD
Las sirvientas entraron corriendo antes de que Yasmine pudiera moverse.
Sila llegó detrás de ellas con el velo a medio colocar y los ojos recorriendo el cuarto en un segundo, buscando, evaluando. Cuando vio a Mariam en el suelo con la cara pálida y los ojos cerrados, se arrodilló sin decir nada y le puso una mano en la mejilla.
—¿Qué pasó? —preguntó, mirando a Yasmine.
—Se mareó. —Yasmine lo dijo rápido y claro—. Estábamos hablando y cayó. No golpeó la cabeza, la sostuve.
Sil