BENDITO VERANO…
ANA LUCÍA GAITAN
Después del último beso me obligue a bajarme del coche. Podria quedarme a vivir en la boca sensual y divina de Eduard. Me bajé con cuidado, rodeé el coche y caminé hacia mi portón. Desde allí le lance otro beso y le dije adiós.
Él dio la vuelta, he hizo un gesto con la mano en señal de despedida. El corazón aún me latía absolutamente desbocado en el pecho y me sentía como una colegiala con nuevo amor platónico.
Todo había pasado tan rapido, que me parecía incre