LA NOTICIA.
EDUARD DE AMBER.
REY DE VARSOVIA.
Ana Lucía palideció al punto de casi desmayarse. Podía hacerse la fuerte, pero una cosa era imaginarse enferma y otra bien distinta era confirmarlo mediante un examen.
Ahora si prefería que un rato me matara que verla sufrir por mi causa.
Tomé su mano y la apreté en las mías, yo había ocasionado todo esto por mi maldito egoísmo. Tenía tantos deseos de ternerla… de hacerla mía, que no medí las consecuencias que traerían para ella, y para mi; porque