AMALIA.
—A la cuenta de tres, ¿ok? —[ok]—. Uno, dos y... Tres.
Huxley y su papá me trasladan a la silla de ruedas.
Hoy, después de lo que parecieron ser tres muy largas semanas, por fin salgo del hospital.
Me gustaría decir que ya estoy completamente bien, pero la verdad, todavía no puedo moverme o por lo menos, no mucho.
El lado bueno es que puedo hablar, aunque tampoco es mucho porque me duele todo por el más mínimo esfuerzo todavía.
Suelto un quejido de dolor e intento regular mi respiración