AMALIA.
—Ah... —volteo a ver a Huxley asustada—. Dime qué eso no es lo que creo que es, por favor.
En vez de una respuesta, lo que obtengo es que él me cargue y vea a Henry y Hugo para decirles:
—¡Al refugio, ahora!
Ambos mellizos se levantan rápidamente y empiezan a seguir a su tío.
—¿¡Nos están atacando!? —pregunta Henry.
—¡Sí! —le responde Huxley abriendo una puerta— ¡Entren rápido!
Henry y Hugo entran y empiezan a bajar las escaleras que parecen llevar a una especie de sótano, en dónde ya s