XIX.
HUXLEY.
—¡Vamos, Chispa!
Chispa ladra e intenta alcanzarme, pero soy más rápido que ella y la dejo atrás.
—¡Amor!
Me detengo de inmediato y volteo para ver a Ángela correr hacia mí para lanzarse a mis brazos, lo cual no ocurre porque la esquivo en ese momento y cada que ella quiere tocarme.
—¿Qué haces aquí, Ángela? —le cuestiono seriamente.
—Nada, solo quería verte —bufo molesto por su respuesta—. No hagas eso, es de mala educación.
—Lo que verdaderamente es de mala educación es ir a la casa d