CAPÍTULO TREINTA Y DOS: PIENSO QUEDARME.
Ethan.
Mis padres se marcharon a altas horas de la madrugada; el cansancio los obligó a irse, no sin antes darnos a ambos sus infinitas recomendaciones y advertencias sobre la prudencia con el alcohol. Mi hermano y yo quedamos solos, así que tomamos una mesa para platicar un rato.
—Pensé que no vendrías —digo, llevándome la copa a la boca.
Le doy un sorbo a mi trago mientras Jude coloca su vaso sobre la mesa.
—Créeme que yo también pensé que no lo haría