CAPÍTULO SETENTA Y TRES: ADEMÁS, ¡ME HA EXTRAÑADO, ¿VERDAD, BEBÉ?!
Avy.
—Hola, Nikoll —le saludo una vez que contesto su llamada.
Nuestros encuentros son un tanto escasos, pero la comunicación por medio de llamadas y mensajes es muy frecuente; desde que sabe que estoy esperando un hijo, su atención hacia mí y hacia mi bebé es continua y constante. Me devuelve el saludo con un tono cantarín y alegre que me hace sonreír.
—¿Cómo está la madre de mi sobrino? —la misma pregunta de siempre después de