Los recuerdos de aquel día volvieron a su mente como una película en blanco y negro, proyectando cada imagen con nitidez.
Marie quería huir, correr lejos de allí, pero sus piernas estaban clavadas al suelo.
Odín, al percibir su aroma, giró la cabeza con rapidez, sus labios se fruncieron en una mueca de desdén. Un gruñido de desagrado salió de su garganta.
—¿Quién eres tú? —Como vio que la chica no respondía, empujó su miembro dentro de Moida con fuerza, el cuerpo de ella emitió un gemido escand