CAPÍTULO 68 — Primer estallido.
Anastasia.
—¿Quieres unos huevos revueltos? —Irina se giró hacia mí mientras negó, y luego volvió la mirada a la pantalla plana que había trasladado a la sala de la suite.
Solté el aire de inmediato. Habían pasado cuatro días desde el entierro, y lo que comía era diminuto. Sabía que su semblante y ánimo estaban bajos, por ello le dije a Alexey que estaríamos unos días aquí en las alturas de la torre de la suite a ver si obtenía algún resultado, pero parecía en vano.
—Hay unos cereales… debería