CAPÍTULO 58 —Ha puesto los ojos en ti.
Anastasia.
—No estoy perdida… —me temblaba un poco el cuerpo.
Estaba nerviosa por estar aquí, por no ver a Sibel, y porque no tenía idea de que hacer, sola.
Vi al hombre sonreír. Era guapo, quizás estaba por la edad de Alexey, y también era alto. Se le notaba a leguas el dinero encima, y sobre todo una posición.
—No escuché tu nombre… —sonreí por cortesía ante su intensión.
—Nunca lo dije… señor…
—Me has roto el corazón… —él fingió colocar su mano en el pecho, y apreté mi boca. Incluso era