CAPÍTULO 46 —Sus ojos oscuros.
Anastasia.
—Fue lo mejor de mi vida… espero que mi hermana siga llevándome siempre a todos estos lugares… —sonreí mirando a Irina, y luego alcé mis ojos para ver la mirada de mi madre sobre mí.
—Gracias… —negué varias veces—. Ya está casi lista la cena, ¿por qué no te quedas?
—Ma… de verdad en esta ocasión voy apurada. No les había dicho, pero me pasaron a otro edificio… —Irina me observó agrandando sus ojos y yo reprimí el gesto—. Es una coincidencia, una de las hijas del dueño, se llama com