—Mikhail… —El susurro de Mila hizo que Mikhail se girara y la abrazó pegándola a su cuerpo.
—¿Te excita? —ella apretó su boca, y él pegó su nariz a la suya—. A mí mucho más… No sabes en lo que te has metido…
—¿Quién dijo que quiero salir? —Mikhail sonrió contra su boca.
—De igual forma, si lo intentas no podrás…
—Eso depende de ti…
—No de mí no, de ti… ya basta de huir… —Mila soltó el aire y cerró los ojos.
—Pensé que me odiabas, que te fastidiaba mi presencia… eras tan…
—Tenía que serlo… por u