CAPÍTULO 30 —Me iré contigo.
Anastasia.
Convulsioné…
Era la única forma de que mis padres, los peligros que se estaban creando, y el que me llamaban afuera, pasaran a un segundo plano.
El hecho es que este hombre me inyectaba un tipo de alucinógeno que me volvía otra persona, y me sacaba de mi forma. Estaba en la cima cuando los brazos de Alexey me envolvieron, con todo y las tablas rotas de mi cama debajo de nosotros.
Y era imposible, que pensara en otra cosa en los próximos segundos.
—Qué rico… —lo escuché susurrar en m