LA ADHALIA NEGRA
27 HORAS DESPUÉS
— ¡Dios mío! Te ves muy hermosa. Creo aprendiste a maquillarte como toda una mujer con clase –, juguetea Natalia.
—Es la primera vez que siento lo que estoy sintiendo, Natalia, las cosas no van bien.
—Sabía que tu frialdad no te duraría mucho. Aunque no entiendo por qué esa fiesta es tan importante. Amelia, ¿cuál es el contrato que firmaste ante todo esto?
— ¡Por favor! – digo retomando esa posición firme. Tomó el vestido que está en la cama esperando por mí.