LA ADHALIA NEGRA
A la mañana siguiente me preparo algo de desayunar ya que no he dormido nada. No sé qué me pasa, tal vez es el “presentimiento” que tengo desde que conocí a Alejandro. Parece ser que nada de esto es lo mejor pero que tan malo puede ser, creo las pruebas más fuertes las he pasado ya, me dejaron sin vida cuando me vendieron a ese hombre, no tendría nada de malo sacarle provecho a mi belleza.
—Hola, hola, Amelia. ¿Ya preparas mi desayuno? Huele tan bien –, dice Natalia juguetona y