LA ADHALIA NEGRA
Tantas cosas pasan por mi cabeza tan solo en saber que estoy aquí, frente al hombre que muchas personas desearían verle tan solo para admirarle.
—Una mujer digna de un hombre tan especial como Alejandro –, dice Santiago. Si tan solo supiera que no es ni la mitad de hombre que él piensa. – ¡Que grosero soy! –Dijo Santiago –, he quedado tan impresionado que me olvidé de presentarte a la bella de Asunción. Verónica, ella es mi esposa.
Nos observamos y decido romper el silencio. –