Mundo ficciónIniciar sesiónDiego despertó con sabor a sangre en la boca y el sonido de su hijo llorando en algún lugar que no podía ver.
El frío del suelo de concreto se filtraba a través de su camisa desgarrada, y cuando intentó incorporarse, una punzada de dolor atravesó su cráneo como un cuchillo al rojo vivo. La oscuridad era absoluta, densa como terciopelo negro que le cubría los ojos. Pero el llanto de Hermann Jr. cortaba ese silencio como cris







