Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación del hospital se llenó de un silencio tan denso que incluso la máquina de monitoreo cardíaco parecía contener la respiración.
Valentina observó a Diego desde su silla junto a la ventana, sus ojos recorriendo cada línea de agotamiento que marcaba su rostro. Tres días sin dormir habían convertido sus facciones en una máscara de culpa y desesperación. El hombre que una vez había dominad







