Mundo de ficçãoIniciar sessãoJulia Garza tenía el don de aparecer exactamente cuando Valentina empezaba a creer que las cosas podían ser sencillas.
Pero eso aún no había ocurrido. Primero estaba la tormenta.
La lluvia cesó a las seis de la tarde del modo en que cesa el llanto de alguien que se ha agotado: sin drama, sin aviso, simplemente dejando de existir. El mar recuperó su turquesa gradualmente, como si el color fuera una decisión que el agua tomaba cada







