Mundo ficciónIniciar sesiónDiego llegó al hotel a las 11 de la noche con la declaración firmada, la demanda desestimada, y una pregunta que llevaba dos días sin poder sacarse de la cabeza.
No era una pregunta de negocios. Esas las respondía en segundos, con la misma precisión con que firmaba contratos o cancelaba proyectos. Era el otro tipo de pregunta, el que se instala en algún lugar entre el pecho y la garganta y no se mueve sin importar cuántas reuniones uno t







