Mundo de ficçãoIniciar sessãoPedir ayuda al hombre que dejaste atrás es humillante; pedir ayuda cuando estás muriendo congelado es supervivencia.
Diego Valentín Cortés lo supo a las 4:47 de la madrugada —aunque el tiempo había dejado de importar en el momento en que el Proyecto Cronos colapsó detrás de ellos como catedral ardiendo en el infierno ártico— cuando Isabela Palacios sacó el teléfono satelital de su chaqueta táctica







