Mundo ficciónIniciar sesiónDoce minutos es suficiente tiempo para rezar, para arrepentirse, o para matar a seis hombres con las manos desnudas.
Sophie Chen no había rezado en dieciséis años, desde que descubrió que Dios no respondía a las súplicas de una niña de ocho años mientras su padre se ahogaba en su propia sangre. Y el arrepentimiento era un lujo que solo podían permitirse las personas con futuro. Lo que dejaba la tercera opción: matar







