CAOS.
CAOS.
«―Señor, encontramos a su hija ―informó uno de los hombres de Arnold.
― ¿Dónde está? ¡Llévame con ella! ―La voz de Arnold era una mezcla de alivio y urgencia.
―Sí, señor. La encontramos mientras hacíamos vigilancia en la mansión Cross. Llevaba un arma, suponemos que quería...
Las manos de Arnold se apretaron en puños, la impaciencia se dibujaba en cada línea de su rostro.
―Vamos, necesito hablar con mi hija.
Cuando Arnold finalmente vio a Victoria, ella estaba vibrando con una ira apenas