UN PACTO CON EL DIABLO. CAPÍTULO 1. Una heredera coaccionada
UN PACTO CON EL DIABLO. CAPÍTULO 1. Una heredera coaccionada
—¡Eleonora Margrethe Edwina! —Se escuchó el grito en todos los doscientos cincuenta metros cuadrados del salón comedor del ala oeste del palacio ducal, y ella gruñó como una serpiente con el cascabel pisado.
—¡La madre que la parió!
—¿Decías algo? —la increpó su madre llegando con aquel taconeo furioso y ella asintió.
—Sí, me acordaba de nuestros ancestros y la buena acústica con que construyeron el palacio; pero por favor, madre, dej