UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 24. Medias mentiras disfrazadas
UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 24. Medias mentiras disfrazadas
Tres semanas habían pasado desde que habían regresado a Bulgaria, y Konstantine no dejaba de esforzarse por mantener a Irina tranquila. Cada día era una lucha silenciosa.
Por las noches, él se aseguraba de que ella durmiera en sus brazos, aunque sobraba decir que no había ni un solo gesto de Irina que pareciera querer ir más allá de eso. Por las mañanas, le preparaba café y se lo llevaba a la cama. Si ella trabajaba demasiado, él