HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 63. Algo circular, bonito y caro
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 63. Algo circular, bonito y caro
El sol comenzaba a esconderse en el puerto de Varna cuando Mikhail entró en la sala donde Karina estaba sentada junto a una de las grandes ventanas, disfrutando del paisaje de la mansión Angelov. Venía con una sonrisa misteriosa en el rostro, y Karina, que ya lo conocía bastante bien, alzó una ceja, divertida.
—¿Qué hiciste ahora? —preguntó, dejando su taza de té sobre la mesita más cercana.
—Nada. Bueno, no exactamente "nada" —respon