HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 64. ¡Diablos, no!
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 64. ¡Diablos, no!
El sol brillaba con intensidad sobre los jardines de la mansión Angelov, donde se había instalado una elegante carpa blanca para la boda de Karina y Mikhail. Desde las primeras horas de la mañana, el lugar estaba lleno de actividad: arreglos florales, mesas llenas de delicados detalles dorados y blancos, y una pequeña orquesta ensayando suavemente en el fondo.
Dentro de la mansión, Karina estaba terminando de prepararse en una de las habitaciones má