HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 48. Una presencia conflictiva
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 48. Una presencia conflictiva
El pasillo del hospital estaba sumido en un tenso silencio. Los rostros cansados y preocupados de los Angelov hablaban por sí mismos. Y aunque Karina sabía que no podía acercarse a Mikhail ni por asomo, al final Aurelio tenía razón: el simple hecho de estar allí era suficiente para hacerle saber que lo apoyaba en momentos tan difícil. Y en cuanto a Irina, solo el sostener su mano había hecho que la muchacha suspirara con más alivio.
Sin