HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 41. Amor propio
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 41. Amor propio
El aire fresco del balcón se volvió sofocante en un instante. Mikhail no podía apartar los ojos de Karina, de su boca diciendo aquellas palabras porque, por alguna estúpida razón no las había anticipado.
¿Qué esperaba exactamente? ¿Llegar, decirle “aquí estoy” y que ella saltara a sus brazos con la misma alegría que antes?
Absolutamente todo en ella le respondía que esas esperanzas estaban a punto de ser pisoteadas miserablemente. Karina tenía la man