HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 40. Un hombre en la multitud
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 40. Un hombre en la multitud
La noche estaba en su punto más emocionante. El salón, decorado con elegancia, brillaba bajo la luz de enormes arañas de cristal. Las mesas estaban adornadas con flores blancas y doradas, y en cada rincón había carteles con las imágenes de personas reales, mostrando sus cicatrices con orgullo.
La atmósfera estaba cargada de emoción y expectativa, y en el centro de todo Karina lucía radiante. Su vestido negro, ajustado y de corte clásico,