HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 14. De cucharita
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 14. De cucharita
Cuando Karina finalmente regresó al departamento esa noche, él la estaba esperando. Su expresión era sombría, y por un instante, se miraron en silencio.
—¿Podemos olvidar todo lo que pasó? —le pidió él, relajando un poco la voz, y Karina arqueó una ceja, sorprendida.
—¿Y ese milagro? No sabía que eras capaz de dejar un tema atrás.
—No lo soy, pero uno tiene que definir sus prioridades. Mañana tengo una cena con Mera.
Karina asintió con más calma de la