HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 15. Espejos rotos
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 15. Espejos rotos
—¿Ups? ¡¿Eso es todo lo que tienes que decir en tu defensa?! —reclamó Mikhail aunque para ser honesto no tenía idea de por qué estaba tan molesto.
Karina levantó una ceja divertida.
—No, claro que no. Deja que me meta al baño para sacarme todo el… cansancio de la noche, y luego me defiendo mejor.
Pasó a su lado sin inmutarse y el señor magnate supo que no le iban a dar una explicación ni en ese momento ni nunca. Así que respiró hondo y se fue a baña