CAPÍTULO 61. El final de todo
CAPÍTULO 61. El final de todo
Una semana parecía mucho tiempo, pero para dos personas que necesitaban olvidarse de todo, como ellos, siete días eran demasiado poco.
La villa en la que se estaban quedando era diminuta, solo un par de habitaciones y un enorme espacio donde se compartían salón de televisión, sala de juegos, biblioteca, cocina, comedor y área de descanso. La soledad era simplemente magnífica, y donde quiera que estuvieran, podían ver a Meli jugando en el jardín lleno de cachivaches