Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos miembros del culto me seguían empuñando antorchas y astiles con el estandarte de la estrella de mar, por los caminos flanqueados de nieve y entremezclados con las raíces negras y deformes que brotaban del suelo, y que hacían de mi caminata una odisea agónica con cada paso. Los grandes pinos, escasamente iluminados por la luz de la luna, exhibían los colores más muertos y tristes que hubiese apreciado jamás, y la oscuridad parec&iacut







