Mundo ficciónIniciar sesiónDurante esa semana se despertaba, a media noche, empapada en sudor. Le daban punzadas fortísimas en la corona craneal y sentía como si su cerebro fuese a explotar. Aquellos malestares sólo le duraban unos minutos y posteriormente caía en un sopor profundo y reconfortante.
Aunque era una niña pequeña empezaba a familiarizarse con aquellas extrañas sensaciones, después de un mes, ya no le producían ningún tipo de






