Mundo ficciónIniciar sesión—¡Vamos… levántate… no puedes perder… eres la única esperanza… la única…!
…
No era la primera vez que la miraba de esa manera. Siempre actuaba como si la conociera a través de los evos inmemoriales. Sus ojos inexpresivos, secos, juiciosos, le provocaban una escal







