Capítulo 52 El principio del fin.
Los labios de Declan recorrían su cuello, como si de una pluma se tratasen, el cuidado que el vampiro tuvo al tocarla, le parecería ridículo, si no fuera porque la joven comprendía que ese hombre, se estaba disculpando por un pasado que, al menos para ella, estaba ya muy lejano.
— Declan. — lo llamo con la garganta un poco seca, de tanto que había gemido, y sintió como el rubio sonrió aun besando su cuello.
— ¿Tienes sed? — consulto ahora viéndola a los ojos, y el corazón de Kalila se aceleró,