Capítulo 29 Mucho que pensar.
Las manos hechas garras de Neuhen arrasaron con la ropa de la joven, mientras Kiriko se deleitaba con sus labios, sentir, esa magnifica sensación de sentir, el ser tocada, el respirar, dejar de estar en el “espacio”
Casi con desespero la joven tomo el falo del aun hombre, aunque sus manos no eran las de un humano, el resto de él, si lo era.
— Kiriko, mi bella Kiriko. — podía matarlo, con solo una mirada vería su debilidad y donde golpear, pero no le importaba, no si su último recuerdo o sensaci