Capítulo 28 Demuéstrame cuánto.
Los días transcurrieron con lentitud, para todos, Kalila no sonreía y casi no hablaba, demasiado perdida en sus pensamientos para ver así sea lo que sucedía a su alrededor, la joven solo existía y aunque en más de una ocasión sus destinados dijeron que eso era más que suficiente, la verdad era otra.
— ¡Ni se te ocurra Fénix! — la voz de Ikigaí se asemejaba a la del trueno, mientras la joven daba un paseo por el bosque, el fénix e Ikigaí se enfrentaban en el ahora pequeño prado que había formado