Capítulo 21. Un descubrimiento doloroso.
El silencio de Lukas pesaba en el aire, cargado de significado. Sofía sintió que el corazón se encogía ante la implicación de esa falta de respuesta.
—Entiendo —dijo finalmente, su voz apenas un susurro—. Supongo que algunas cosas nunca cambian.
Se levantó de la mesa, dispuesta a irse, pero Lukas la detuvo, tomándola suavemente del brazo.
—Espera, Sofía. Por favor, déjame explicarte.
Ella se giró para mirarlo, sus ojos brillantes por las lágrimas contenidas.
—¿Qué hay que explicar? Tu silencio