Le dije a Antonio:
—No hace falta que vengas más, mañana me dan el alta.
Antonio, con el rostro pálido, me respondió: —¡No, no puede ser!
Sonreí, y le dije de nuevo: —Acabemos esto bien y sin dramas, déjame tranquila y hazte un favor a ti también, o te vas a arrepentir.
Antes me obstinaba, siempre compitiendo con Erika por la atención de Antonio. Creía que la que más llora más consigue, pero ahora, ya lo tengo clarísimo: "¿por qué llorar por un tipo? Soy quien soy, no tengo por qué rebajarme ni