Gonzalo me bombardeó con mensajes para volver a vernos, me mandaba emojis eróticos y me recordaba lo sabrosa que había estado yo entre sus brazos, que me disfrutó mucho, que era una mujer riquísima y que ansiaba otra vez gozar de mis curvas interminables. Yo estaba demasiado turbada y cada aviso que él me remitía a mi móvil, me azoraba y me hacía sentir mal. Es la verdad.
El partido contra Elena Michelvic lo programaron a las 12. Ella era la mejor del torneo. Ashley me escribió a mi móvil advi