Los celos no me dejaban en paz. Como nos dieron un día de descanso para la siguiente ronda del open nacional, y sabiendo que Marcial iba a jugar a las 8 de la noche, decidí seguir a Jennifer a su casa. Quería conocer a mi rival de amores, saber de sus armas, dónde y con quién vivía.
No habían actividades en el club debido al open nacional, así es que Jennifer terminó sus labores a las tres en punto. Yo había tomado un lonche con Milton, contándole el partido con Hölzenbein cuando la vi sali