Al día siguiente los periodistas y paparazzis me hicieron muchas fotos y videos en el mirador del Empire State, en Manhattan. Acudí con un vestido verde agua, muy entallado, llevando el trofeo y acompañada de todo mi séquito. Ellas vestían los buzos que exigían los patrocinadores.
La rueda de prensa se hizo con mucho orden, sin empellones, por turnos. Yo les mostraba a los reporteros el trofeo sin despintar la sonrisa. Lucía mis pelos sueltos, aleonados y me sentía muy hermosa, sexy y s