Después de darme una buena ducha en los vestidores, me tumbé en las mayólicas, secando mi pelo, esperando que Ashley me llame para la conferencia de prensa. Vi mi móvil y no había ningún mensaje de Marcial. Mi corazón se arrugó como un papel y me sentí morir. Las lágrimas volvieron a correr por mis ojos.
-Malditos celos, me dije llorando, ya sin contenerme, justo cuando era tan dichosa, se interpusieron mis celos en mi felicidad ¿por qué demonios sufro tanto? ¿acaso para mí no existe o me