Los dos de pronto nos convertimos en uno, mientras nuestros cuerpos sudaban. El orgasmo llego a los dos con real rapidez, mientras que ninguno de los dos disfruto menos, era la primera vez que podía decir que no estaba fingiendo algún sentimiento o gemido. Estaba siendo cien por cierto genuina con lo que le pesaba a mi cuerpo, en cuanto Mathew me tocaba.
Después pongo mi cabeza sobre su pecho, mientras lentamente me quedo dormida. Mis sueños demuestran lo tranquila que estoy, siendo arropada po